Cuando la tecnología mueve a las personas que más lo necesitan: el proyecto HUCA
Un hospital no es un centro comercial. Aquí, moverse rápido y sin esfuerzo no es comodidad: es salud. Te contamos cómo instalamos los primeros pasillos rodantes en un entorno hospitalario en España.
Un tramo corto que cambia mucho
Entre el intercambiador de transporte público y el edificio de Consultas Externas del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), en Oviedo, hay una pendiente. No enorme, pero sí suficiente como para que una persona mayor, un paciente con movilidad reducida o alguien con muletas tenga que hacer un esfuerzo real.
En febrero de 2026, instalamos dos tramos de pasillos rodantes (35 metros cada uno, cuatro tapices en total) que conectan el intercambiador con el hospital salvando ese desnivel. Una infraestructura capaz de mover hasta 6.000 personas por hora.
Una de las primeras preguntas que surge en proyectos así es inevitable: ¿cuánto tiempo van a cortar el paso en un hospital que nunca para? La respuesta, en este caso, fue: ninguno.
La plaza donde se ubican los pasillos es amplia. La instalación ocupa solo una parte de ella, y el montaje se planificó para no interferir con la actividad del hospital.
La tecnología que se anticipa a los problemas
Una vez en marcha, la infraestructura funciona con el sistema CUBE de Schindler: monitorización remota, recogida de datos en la nube y mantenimiento predictivo.
El sistema detecta un evento anómalo antes de que se convierta en avería y los equipos se pueden poner en marcha o parar de forma remota. Y cuando no hay tráfico, la velocidad se reduce automáticamente o los tapices se detienen para ahorrar energía. Si llega un usuario, los sensores lo detectan y el pasillo vuelve a velocidad normal.
¿Qué queda después del HUCA?
Este proyecto demuestra que la tecnología de movilidad tiene mucho recorrido en entornos donde todavía no se ha aplicado: otros hospitales, campus universitarios, estaciones intermodales, edificios públicos con desniveles.
La clave está en saber qué solución encaja con cada espacio. A veces no hace falta una obra mayor, sino que, a veces, 35 metros pueden cambiar la experiencia de miles de personas.
Este es el trabajo que hacemos en Schindler. Un trabajo que mueve ciudades, que transforma lugares, que llega donde otros no llegan.